Cuando una necesita un poco de calidez en el corazón, así como recordar que los momentos buenos de la vida existen y que un buen té con bizcocho puede ayudar mucho, no hay nada mejor que un libro de Mónica Gutiérrez Artero.
Argumento
Beatriz está en un momento difícil, con 36 años, sin trabajo, sin pareja, sin hijos y con unos padres a los que no se siente unida. Esa es su vida hasta que su tío, Bruno Bennet, quien tiene una editorial y una extraña obsesión por las tormentas, decide viajar a Nueva Zelanda a la búsqueda de un libro casi mítico y dejarla a ella a cargo de la pequeña y maravillosa editorial, que resiste los envites del mercado gracias al cariño que sus integrantes ponen en cada título publicado. Este lugar será una oportunidad inesperada para Beatriz.
Literatura y humor delicado
Este libro es una expresión de amor por la literatura. Los libros de Mónica siempre lo son, y, como en todos ellos, encontraremos numerosas referencias a obras, clásicas y modernas, como Drácula, Harry Potter, Mucho ruido y pocas nueces, Tintín y otras cien más, además de a las novelas de la propia autora, que poco a poco van tejiendo un personal universo, confortable y amable, con el que está atrapando a sus lectores (¿monicaverso? ¿serendiverso?) 😊
Pero, en La editorial del señor Bennet, Mónica Gutiérrez también da voz al olvidado, y a veces vilipendiado, oficio de editor. Una historia de admiración hacia aquellos que editan con valor y cuidado los libros; aquellos que aman este arte y no lo ven como un tesoro que expoliar; aquellos que no buscan solo publicar best sellers clónicos en papel barato; esas editoriales que sobreviven por puro amor y fuerza de voluntad.
Que nadie te diga que eres demasiado mayor para reinventarte
Lo que me parece un poco diferente con respecto a otros de los libros de Mónica Gutiérrez es el tono. Sigue teniendo el humor agradable y british característico de autora, basado muchas veces en juegos de palabras, o más bien de ideas, que me hace envidiarle la naturalidad con la que los construye. Pero, sin llegar a perder ni la dulzura ni lo risueño, sentí un tono más abatido. Quizá por eso esta lectura me ha calado hondo y he sentido la crisis que estaba viviendo la protagonista de una forma más intensa.
La historia de Beatriz es una historia de crecimiento y descubrimiento, y de denuncia de las presiones sociales, donde destaca el mensaje de que no debemos olvidar que tenemos la posibilidad de reinventarnos, a cualquier edad.
Esto se conjuga con un romance cocido a fuego lento entre personas maduras, y una ambientación encantadora en un sugestivo y antiguo edificio en cuyo interior ha crecido un roble y donde dos cuervos, como los de Odin, han anidado.
Mención especial…
Para la relación de Beatriz con Piper, un perro adoptado que llegará a su vida de forma imprevista. Un peludo que la acompañará a todos los sitios y en quien Beatriz podrá enterrar la nariz cuando lo necesite: porque un perro nunca te abandona y nunca se sentirá decepcionado por ti.
¿Lo recomendaría?
Tal vez no sea mi primera recomendación para empezar a conocer a Mónica Gutiérrez (algunos pasajes arquitectónicos y otros puramente barceloneses puede que no gusten a todos por igual), pero lo recomendaría sin reparos a quienes disfruten de las historias de esta autora de escritura balsámica. De hecho, se ha convertido en uno de mis favoritos.


