Acabo de terminar el quinto libro del primer arco de la saga El archivo de las tormentas, saga de Brandon Sanderson ubicada en el Cosmere, el complejo universo creado por el autor.
Demasiado de unas cosas y pocas otras
He disfrutado del libro… por tramos. Y es que, si tuviera que decir algo de él, diría que es excesivo: más de 1400 páginas que en ocasiones se hacen cuesta arriba; y, tanto al acabar como durante la lectura, da la sensación de que todo lo que se cuenta podría haberse contado en menos, mucho menos. De hecho, Viento y Verdad, que continúa la historia donde termina El ritmo de la guerra, se desarrolla en solo diez días, pero acabé pensando que ojalá hubieran sido siete (algo imposible, ya que el número 10 es muy importante en la saga).
Esta sensación de extensión excesiva se debe no tanto al número de páginas como a las luchas, las búsquedas y las visiones que se alargan interminablemente, y a tramas que, al final, no aportan nada relevante (como la de los Sangre Espectral); esto se agrava con el hecho de que, por contra, tramas que merecían más explicaciones, como la de Sja-anat, quedan relegadas.
De las tramas principales de la novela la única que mantuvo mi interés de forma sostenida fue la del asesino Szeth, lo cual está bien, porque este es su libro ―cada libro de la saga tiene un personaje central de quien se cuenta el pasado ―. El resto de los personajes sigue más o menos igual que en el anterior libro, y, también de igual modo, se mantiene mi decepción por el olvido en el caen algunos de los secundarios, como Lift.
De todas formas, como dije al principio, ha habido momentos en que la lectura era una experiencia magnífica.

Temas
En Viento y Verdad Sanderson deja un mensaje de integración, de respeto a la diversidad y de defensa de la libertad de elección y la posibilidad de cambio, recordándonos continuamente el lema de estos libros, una de esas frases literarias que jamás se olvidan: Viaje antes que destino.
Bajo este prisma integrador y de crecimiento personal, y con la fuerte pátina religiosa que suele estar presente en su obra, el autor trata diferentes temas: la aceptación del otro; el racismo; la relación entre pueblos conquistados y conquistadores; la guerra; el odio; el verdadero honor… No obstante, Sanderson da especial prevalencia a los problemas de salud mental (todos los personajes tienen algún problema de este tipo: depresión, TEPT, personalidad disociativa…) y cómo estos pueden superarse.
¿Seguiré con El archivo de las tormentas?
El desenlace de este primer arco deja bastantes cuestiones abiertas (más de las que me gustaría, para ser un cierre de arco), pero no sé si seguiré, ya que el rumbo que está tomando el Cosmere (una vez leídos también El hombre iluminado y la Segunda Era de Nacidos de la bruma) no es muy de mi agrado (me viene a la mente una especie de guerra intergaláctica).
Además, si antes la conexión entre los libros del Cosmere se producía a través de guiños que hacían que los seguidores de Sanderson sonriéramos con cada referencia, ahora es prácticamente una obligación leer todos los volúmenes de las diferentes sagas, en cierto orden, para no perderse nada ni tener huecos importantes.
Pero quién sabe, quizá sí que continúe. Después de todo soy libre, puedo cambiar de opinión y puedo decidir; puedo decir…


