Creo que puede ser fácil prejuzgar este libro como una historia ligera y poco profunda, pero, aunque sí es ligera, es más compleja de lo que se puede suponer, conteniendo varias capas de lectura. Me ha sorprendido mucho, para bien, por lo que os invito a darle una oportunidad.
Argumento
Shesheshen es una monstruo cambiaformas a la que los humanos llaman sierpe y a la que quieren matar. Un día horrible, mientras está hibernando, unos cazadores de monstruos la sorprenden y están a punto de acabar con ella, aunque, casi de milagro, Shesheshen consigue escapar. En su huida se topará con una mujer llamada Homilía que la ayudará sin saber que tras la apariencia humana que ha tomado Shesheshen se esconde uno de los monstruos que más terror producen. Y ahí dejo mi sinopsis, porque la contraportada de la editorial desvela demasiado.
La humanidad y la familia
Alguien en quien anidar es una historia de fantasía oscura (hay quienes la encajan directamente en horror) que toca diversos temas a través de la construcción de metáforas originales y trabajadas.
El primer tema del que la novela habla, el que encontramos nada más abrir el libro y que tiene a Shesheshen como centro, es que no hay peor monstruo que el ser humano. Ningún animal es más cruel: ni con los individuos de su especie ni con los de otras.
Siguiendo este camino, el autor también nos habla de qué es en realidad un monstruo, así como de la otredad: Shesheshen tiene se comporta de forma más ética y bondadosa que mayoría de los humanos, pero es atacada por estos ser diferente.
Según avanza la novela, va apareciendo el tema de la familia como maldición, y, especialmente, la maternidad egocéntrica. Conoceremos a un monstruo peor que Shesheshen: la madre que aplasta a sus hijos, la que vive a través de ellos robándoles la posibilidad de desarrollar una identidad propia; un tipo de madre que la sociedad prefiere ignorar optando por idealizar el concepto como si todas las madres fueran buenas de serie. El autor no se queda ahí y, además, pone sobre la mesa otras cuestiones, como las dificultades de convivencia que puede haber con los hijastros y cómo estas se pueden superar con paciencia y amor.
Como dije antes, todo esto está oculto, envuelto en ingeniosas metáforas, y en realidad la novela puede leerse como una historia de fantasía, terror y aventuras en la que una monstruo deja en evidencia las maldades humanas. Pero, a mí, me ha asombrado la manera en que el autor ha creado personajes y situaciones para tratar estos temas tan difíciles en un contexto de fantasía oscura, y desde el humor, en una historia que acaba siendo una hermosa alegoría.
Humor
La historia destaca por la originalidad de su trama (con varias sorpresas y giros que mantienen al lector atento sin llegar a agobiarlo con la celeridad de un thriller), de sus personajes (algunos bastante planos, pero otros con claroscuros inesperados) y de sus metáforas (resulta muy hermosa la historia de Shesheshen y su corazón).
Pero también, y puede que más aún, destaca por el humor con el que juega el autor. La novela, contada a través de los ojos de Shesheshen, destila un humor ácido, sin llegar a ser corrosivo, cuya principal función es dejar en evidencia la monstruosidad humana. Este recurso nos obligará tanto a reírnos como a reconocer la realidad de la crueldad y las incongruencias de la especie humana: los humanos tachan a Shesheshen de monstruo, pero lo cierto que no es ni la mitad de mentirosa y desalmada que ellos, y las conclusiones de la sierpe al ser testigo de las atrocidades e incoherencias humanas son tan mordientes como acertadas.
Resumiendo…
Un libro con más calado del que pueda parecer en un primer momento que recomiendo a todo aquel a quien le apetezca una historia de fantasía oscura curiosa, con un personaje mágnetico y una mirada aguda (Shesheshen) del que se enamorará sin remedio.
Nota: Gracias a Nitocris y Margari por proponer esta lectura y no permitir que se quedara en esa larga lista de títulos pendientes 🙂


