Este año me he vuelto a unir al reto Libros Rescatados, que propone Nitocris en su blog Un libro en un tris. Este reto pretende hacernos recordar esos libros que hemos dejado olvidados en nuestra biblioteca tras haberlos leído. Para ello, Nitocris nos desafía con tres proposiciones: 1) Leer de nuevo un libro que nos haya gustado mucho; 2) Leer de nuevo un libro del que no nos acordemos; 3) Leer de nuevo un libro que no nos haya gustado.
Este año (es la segunda vez que participo) creí que no podría superarlo, porque me estaba costando acercarme a alguno de los libros del punto 3, pero al final lo he conseguido.
Aquí os dejo mis relecturas, seguro que alguna acaba en vuestra lista.
La librería del señor Livingstone, o la dulzura que no se agota

La joven Agnes Martí es una arqueóloga española que viaja a Londres en busca de trabajo. No estaba en sus planes acabar bajo la claraboya de cristal de la librería Moonlight Books junto al señor Livingstone, propietario de la tienda y el más gruñón de los libreros; pero será allí, entre libros, té y niños que se llaman Oliver Twist, donde encontrará el amor y grandes amigos…
Apostaría a que la mayor parte de la gente que me conoce habría dicho que este era un libro que no me iba a gustar, y, sin embargo, ya lo he leído dos veces. Mi zona de confort literaria es el terror, la fantasía, el misterio y, en menor medida, la ciencia ficción, pero tengo alma de exploradora, y por eso es frecuente que salga fuera de mi territorio; cuando mis incursiones me descubren lecturas tan bonitas como esta, sé que hago bien en no encorsetar mi espacio literario.
La librería del señor Livingstone es una deliciosa lectura feelgood que te hace sentir bien y te pone una sonrisa en la boca. Además, sus numerosas referencias literarias, sus personajes (entre los que destaca el señor Livingstone), y la prosa de Mónica, elegante como una taza de té de porcelana, hacen de él un libro al que siempre se quiere volver.
Una historia para aliviar el amargor del día a día, para tomar un té con pastas; para disfrutarlo una vez, dos, tres…
―Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas (…) Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos.
La perla del emperador, o el misterio que había olvidado
He leído toda la colección de Las aventuras del juez Di publicadas por Edhasa. Para el reto, en el apartado leer un libro que no recuerdas, elegí la última de ellas, pero fue una elección al azar, pues confieso que, en realidad, no recuerdo ninguna de las siete novelas que publicó la editorial.
La perla del emperador empieza con la celebración del Festival Anual de los Dragones, una competición de regatas muy arraigada en varias ciudades chinas. Aunque para el juez Di es una fiesta inofensiva y divertida, su origen se halla en la celebración de un ritual sangriento que implicaba la muerte de un joven en honor de la diosa del Río. Entre la alegría de la fiesta y los preciosos fuegos artificiales, el juez Di se verá inmerso en la investigación de tres casos: la muerte de un tamborilero, el asesinato de una esclava y la aparición en escena de una antigua joya imperial robada.
Este libro forma parte de Las aventuras del juez Di en la China del siglo VII, una serie detectivesca (escrita por Robert van Gulik) a lo Sherlock Holmes, en las que el papel de detective lo desempeña el juez Di y la acción transcurre en la lejana China medieval del siglo VII. Di no es un detective tan famoso como Holmes o Poirot en nuestro país, pero, al igual que sus colegas, tiene una gran sagacidad e inteligencia, se percata con rapidez de los embustes y la contradicciones, y además, aunque es inflexible, también es compasivo.

En general, en todos los libros del juez Di este debe resolver no un misterio, sino tres, siguiendo la tradición oriental (al contrario de lo que sucede en occidente, donde lo normal es que el detective se ocupe de un solo caso). Pero en esta ocasión, en La perla del emperador, los tres misterios están en realidad íntimamente relacionados, por lo que se podrían considerar uno solo.
Robert van Gulik nos acerca, en estos libros, una cultura tan remota como la de la China medieval, aportándonos curiosidades sobre la vida en aquella época (en este tomo asistimos a una fiesta con fuegos artificiales, o se nos cuenta cómo las tres esposas del juez Di tienen que retirarse tras un biombo cuando su marido recibe visitas, pues ellas no pueden interaccionar con hombres que no sean de la familia). Al final de todos los libros hay, también, unas explicaciones en las que el autor nos deja comentarios y aclaraciones de la cultura; en este caso, por ejemplo, nos hace notar que los chinos no llevaban trenza, sino moño: la trenza fue una costumbre posterior, introducida por los manchúes.
Este, como todos los libros del juez Di, puede leerse sin haber leído los anteriores, porque, más allá de algún personaje recurrente, no están unidos por ninguna trama que los enlace.
Uno de las aspectos negativos que se le achaca a la historia de La perla del emperador es que todo se aclara gracias a la suerte, sin embargo, a mí me parece muy honesta: muchas veces veo en los libros detectivescos que los misterios se solventan porque los investigadores sacan conjeturas a partir de pequeñas pistas, tan endebles que, si no fuera por la gran intuición y perspicacia del detective, se dejarían pasar; en La perla del emperador, en cambio, el mismo juez admite que para resolver los casos no ha podido contar más que su intuición.
Actualmente esta edición está agotada, pero Quaterni ha publicado dos libros de las aventuras del juez Di que nos llevarán arriba y abajo por la China del siglo VII.
Zig Zag, o cuando todo empeora con los años
Elegir un libro que no me hubiera gustado resultó difícil. Al final, fue una reseña de un libro de este autor en el blog En el Rincón de una Cantina lo que hizo que lanzara a por uno de los que con menos entusiasmo recordaba. Resumo mi experiencia: ha sido una tortura; la primera vez no me gustó, pero ahora, que ni siquiera tenía a su favor el elemento sorpresa, ha sido… una tortura. Hasta he leído párrafos en diagonal, algo que no hago nunca (si en un libro tengo que saltarme párrafos es que no lo estoy disfrutando, así que ¿por qué seguir sufriendo? Simplemente lo abandono). Espero que Nitocris lo dé igualmente por válido.
Somoza nos cuenta la historia de Elisa, un profesora de física teórica que guarda un secreto de su pasado que, tras leer una noticia en el periódico, decide compartir con su amigo Víctor: cuando era una recién licenciada y trabajó con el gran físico David Blanes, ambos descubrieron que se podía observar el pasado, pero también que el precio a pagar era muy alto…
Suena interesante, pero, para mí, no lo es. El problema es que la parte de ciencia ficción no es demasiado importante, que hay un tema sexual que me resulta agotador y que no he soportado a los personajes (en esta segunda lectura, a ninguno, supongo que ya le tenía manía al libro). No tengo más que decir: la primera vez no me convenció, y ahora no me ha gustado nada. Es lo único que he leído de Somoza y tengo que coger otra de sus novelas para quitarme la espinita.



Hola guapísima, pues claro que cuenta el que hayas intentado leerlo y no hayas podido acabar con él, de hecho creo que en la primera convocatoria comentaba eso, que no quería torturaros/torturarme hasta el punto de acabar con un libro «odioso», y comenté que tras un número razonable de páginas podíamos abandonar la lectura. Al fin y al cabo se supone que estás releyendo algo para ver si con el paso de los años ha mejorado tu percepción sobre el libro o sigue igual y si sigue igual y lo vas recordando tampoco es cuestión de morir en el intento.
Me gusta mucho que traigas al reto a Mónica porque es un libro que tengo que volver a releer, ahora que conozco más de los clásicos, porque seguro que le sacaré más jugo que en la primera lectura. El del juez DI no sé si te lo había visto antes, pero me suena, igual me pico a ver qué tal…
Un besazo enorme.
Menos mal, porque ya te digo que no disfruté nada de la relectura del de Somoza…
Este año he releído muchos libros que me gustaban, pero que el punto 3 se me resistió mucho. El año que viene tengo el propósito de releer muchos libros, le he cogio el gusto a esto 🙂
Un beso.
¡Hola! ^^
«La librería del señor Livingstone» me gustó, pero no sé si volvería a leerlo. Ahora mismo no me apetece nada hacer relecturas.
Besos!
Sí, es cierto que las relecturas tienen que ser según nos apetezca. Hay momentos en que los libros nuevos nos tientan demasiado jejeje
Un beso, Mary.
Hola. Completamente de acuerdo con lo que dices de la librería, es un caramelo y a quién le amarga un dulce y menos ahora.
El del oriental no me llama mucho, es que este género no me va de ningún lado.
Respecto a Somoza a mí el de Estudio en negro me gustó bastante y si quieres sacarte la espinita te recomiendo La dama número trece.
Besos
Tomo nota y cuando me saque la espinita cogeré uno de esos dos: Estudio en negro o La dama número trece. Muchas gracias por tus recomendaciones, Norah.
Un beso.
Yo repetiría con cualquier libro de Mónica. Son tan bonitos, tan dulces, te hacen sentir tan bien… Los otros no los conocía, pero no me llaman, así que los dejo pasar.
Besotes!!!
Es que los libros de Mónica te guitan cualquier amargor de la vida 🙂
Un beso, Margari.
Hola Anabel!! Me has picado mucho la curiosidad por estos títulos, algunos los conocía y otros no, así que tomo buena nota de tus impresiones. ¡Genial post! Besos!!
Seguro que los libro de Las aventuras del juez Di te van a gustar, ya verás 😉
Besos, Aventurera.
Hola.
Pues yo tengo precisamente La librería del señor Livingstone olvidada en la estantería, y es una pena porque con lo que comentas sé que me encantaría.
Muchos besos.
Oh, pues es un libro muy bonito que creo que podría gustarte. Seguro que en cualquier momento le haces un hueco 😉
Un beso.
Tengo tanto por leer que casi nunca vuelvo a lo ya leído, salvo excepciones, y creo que con el de Mónica voy a repetir, será una de esas excepciones, ahora que lo publica con Ediciones B. Un abrazo!
Pues estoy segura de que será una relectura estupenda. Ya me dirás si me equivoco 😉
Un beso.
Hola sin duda un reto muy interesante en mi caso suelo releer los libros que me han encantado y hay varios que me los he releído en más de una ocasión. Saludos
Yo antes releía poco, pero cada vez lo hago más. Me gusta repetir aquello que me ha hecho disfrutar 🙂
Un beso, Cecy.
Estoy esperando el de Mónica, ¡le tengo muchísimas ganas!
Creo que te gustará. Es muy dulce y esperanzador 🙂
Un beso.
¡Hola!
Ya me tiene que gustar mucho la novela para que la relea, que lo hago de vez en cuando, pero no podría con este reto XD
Y de los tres libros, el que me gustaría leer es el de Mónica, que solo veo buenas críticas y que da muy buen rollito, así que sé que algún día caerá^^
Los otros no me llaman la atención.
Ah, uno que ni siquiera me acabé de lo que me aburrió pero no he donado por si acaso es El libro de Ivo, ese puede que lo intente releer.
¡Un saludo!
Tenía curiosidad con El libro de Ivo, pero al final por diferentes motivo lo descarté.
Espero que el libro de Mónica te guste 😉
Besos.
Personalmente, no he releído nunca ningún libro ni tengo intención de hacerlo; soy de esos que piensan que una vida se queda corta para leer todo lo que quisiera, como para volver sobre mis pasos y releer algo del pasado. Aun así, confieso que alguna vez he fantaseado con la posibilidad de releer algunos de los libros que más he disfrutado… Aunque enseguida se me pasa, jajaja.
De los tres que pusiste, el de Mónica es el que más me llama. De hecho, de sus varios libros es el que más me atrae.
Un beso 😉
De los libros que he leído de Mónica es mi favorito 🙂
Yo antes tampoco releía mucho, pero cada vez soy más de disfrutar de nuevo con historias que me han gustado: es como ver dos veces una película que te ha gustado mucho 🙂
Un beso.